viajeastral

“días en los que una palabra ajena se apodera de mí,

voy por esos días sonámbula y transparente”

A.P.

El espejo ilumina los contornos de cada una de mis máscaras, y vierte sobre mí este temor de encontrar todos los espacios invadidos por un aire ajeno, incendiario.

Frente al círculo premonitorio de los ojos, el tiempo se me antoja como un animal negro que acurrucado a mis pies se bebe las horas. Su lengua teje los hilos de los que colgaré mañana, y del balanceo lúdico de su cola se desprenden la voces que se desdoblarán en mi garganta. Es él quien afila el arsenal que los días lanzarán en mi contra; esos que me harán dejar tras de mí un manojo de cabellos, un brazo, un resquicio del muslo, un verso olvidado, allá en el cine de cuarta, en el chirriar de un ascensor de los ochenta, en un café bullicioso frente a la bahía hinchada de venenos… hasta que la ciudad se haya tragado todo y no me quede más que un humor a sombra y otredad.

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