
Carmen
“y saber que no hay arte sino sueño…”
Julio Cortázar
Tus manos,
pequeñas y delgadas, han derrumbado la barricada que había construido con los restos de mis noches: figuras de humo y botellas vaciadas.
Yo aguardo, hasta ver tu pelo encenderse como una hoguera. No hay danzas, ni rituales, ni trances que tiendan puentes hacia lo divino. Sólo el resplandor perlando tu frente y la lumbre del cigarro en mi mano, iluminando este cuarto de alquiler, taciturno y maloliente.
No hay más faro que tu pelo, señal que se hunde en estas aguas turbias y negras, sin barcos,
sin naufragios
y sin orillas.
